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La importancia de la autorrealización para sentirnos a gusto con nuestra vida

Por Corina Valdano

· Psicología,transpersonal,autorrealización,sentido de la vida,satisfacción

Todos los seres humanos poseemos el potencial necesario para lograr desplegarnos. Ahora bien, una condición es solo una posibilidad, no un hecho concreto y real. De cada uno de nosotros dependerá convertir en un árbol frutal, una pequeña semilla que ha de ser cuidadosamente cultivada.

Queda claro entonces, que si bien todas las personas cuentan con la posibilidad de realizarse a sí mismas, no todas lo logran. Solo aquellos ejemplares humanos que toman en sus manos la comprometida decisión de hacer algo significativo con sus vidas alcanzan este propósito que promete enorme satisfacción al estar ligado con lo más ansiado de la existencia humana: hallar el sentido de la propia vida.

El budismo nos dice que la vía regía a la felicidad y la realización personal es la “disciplina”, pero no a la manera en que entendemos este término en la cultura occidental. Para las tradiciones de sabiduría oriental, esta palabra esconde una maravillosa frase: “ser discípulo de uno mismo”. De este modo, disciplinarse es convertirse uno mismo en su propio discípulo.

¿Discípulos de qué? De las partes más crecidas y evolucionadas de nuestra esclarecida consciencia.

A todos nos sucede que en momentos de buen ánimo y lucidez nos proponemos determinados objetivos, sentimos una confianza hacia nosotros mismos descomunal, vemos las cosas con más claridad y con una consciencia mucho más despejada…sin embargo, cuando ese estado excepcional pasa, volvemos a más de lo mismo, caemos en las mismas costumbres, en las rutinas de todos los días, en los automatismos inconscientes y nos olvidamos de todo lo que nos prometimos en ese estado de consciencia más evolucionada.

Volverse un discípulo de uno mismo sería en este caso, obedecer a esa claridad magistral que habita dentro de cada uno de nosotros y estar atentos a no perderle el rastro.

Es bien conocida la frase “somos maestros de nosotros mismos”, pero esa frase está incompleta sino aprendemos a ser también “discípulos de nosotros mismos”. Necesitamos aprender a seguir y ser coherentes con esas ideas, valores, propósitos y proyectos que nuestras partes evolucionadas nos señalan. Un buen discípulo no cede ante la fatiga, los vicios, los miedos y la desidia, sin embargo nosotros muchas veces, nos traicionamos y nos olvidamos de responder a lo más evolucionado de nuestro ser.

El camino hacia la realización personal supone una alianza incondicional entre nuestra maestría y nuestra disciplina. Nada acontece fruto de la casualidad en la vida de quien alcanza una sensación interna de felicidad. Lo que nace es consecuencia de una profunda coherencia interna y una puesta en acción, a pesar del miedo y de la desilusión que siempre acompañan como cantos de sirenas para que nos echemos hacia atrás.

¿Qué deberíamos entender como autorrealización de nuestro ser?

No debemos confundir la autorrealización con alcanzar el “éxito” que define la sociedad, con el reconocimiento externo o la aprobación de los demás. Realizarse a sí mismo es plasmar en el mundo nuestros talentos, dones y capacidades, a través de una vocación, de un sentido de vida o una dedicación que al realizarla, nos expanda y nos haga sentir que ese es el mejor lugar en donde podemos “servir”, como una pieza de rompecabezas que ha encontrado su justo lugar .

Lo opuesto a realizarnos es sentirnos totalmente enajenados respecto de aquello a lo cual dedicamos nuestro tiempo y energía. Nos genera frustración y la secreta sensación de sentirnos siempre en el mismo lugar y de tener siempre el mismo “sabor” personal.

Muchos trastornos psicológicos actuales, depresiones y estados de ansiedad, responden a una negación del propio potencial interno. Hay una energía que pugna por expresarse pero no encuentra su caudal. Y es muy interesante la palabra que acabo de remarcar porque es como si una parte nuestra muy íntima quedara presa y buscará liberarse, ex / presarse, es entonces, hacer salir a la esencia de la cárcel en la que habita.

Camino a la realización

Sabemos entonces que el proceso de autorrealización no acontece por sí mismo necesita de nuestra activa cooperación. Hay conductas encaminadas a la realización que el psicólogo humanista Abraham Maslow ha estudiado y coinciden con las guías que las tradiciones de sabiduría ancestral nos han dejado como legado.

Entonces, ¿Qué debemos tener en cuenta si deseamos convertirnos en nuestra mejor versión?

  • Lo primero que debemos hacer es conocernos y re-conocernos en nuestros dones, capacidades y talentos. Hacer contacto con lo más auténtico e íntimo de uno mismo requiere de la auto-indagación. Esto supone escarbar más allá de nuestros aprendizajes y condicionamientos y alivianar las capas del ego que opacan la luz de lo más esencial que anida en las profundidades. Este trabajo de auto-conocimiento supone ejercer el discernimiento para revisar si nuestras decisiones de vida están originadas en elecciones genuinas o por el contrario, responden a voces introyectadas de nuestros padres y educadores. Engañarse es perderse de lo que uno quiere. Ser leales y honestos con nosotros mismos es fundamental en el camino de retorno a lo más genuino que ha quedado perdido en el camino de adaptarnos a la sociedad en la que vivimos.
  • Debemos considerar también que hay dos tipos de elecciones: progresivas y regresivas. Las elecciones progresivas alientan nuestro crecimiento y las elecciones regresivas se fundamentan en el miedo. Si consideramos la vida como una sucesión de elecciones continuas, cuantas más elecciones orientadas a nuestro crecimiento, más desplegaremos nuestros talentos.
  • Necesitamos contar con dos cualidades fundamentales que se entrenan: la constancia y el compromiso para esculpir nuestros talentos hasta sacarle brillo. Trabajar, estudiar y perfeccionarse es la única manera de hacer de lo potencial una realidad concreta. Un artista no es artista sin su creación aunque dentro de él almacene infinidad de ideas nuevas. La psicología budista nos habla de un atributo interno que me encanta y es bien apropiado mencionarlo acá: vigor, el empeño que se necesita para mantenerse enfocado en lo que se pretende alcanzar. Una especie de esfuerzo gozoso que contrarresta la tendencia humana a la pereza.
  • Es preciso también adentrarse en lo que uno hace desde la plena presencia, desinteresadamente. Dejarse absorber por el momento presente para que la energía del cuerpo, de la la mente y del espíritu se alineen en una misma dirección. Generar las condiciones para lograr este estado consciencia es un acto de gran inteligencia puesto que facilita el contacto con la sabiduría de nuestra esencia.
  • Propiciar aquellos estados de consciencia que Maslow denomino Experiencias Cumbres, momentos sacros en donde experimentamos dicha, gozo y bienaventuranza, en los cuales sentimos nuestra consciencia despejada y dispuesta. No podemos fabricar estos estados porque acontecen sin esfuerzo y no pueden manipularse pero sí está a nuestro alcance generar las condiciones para que nuestra consciencia no esté abrumada de contenidos y exaltada por la vida cotidiana. En una mente serena, las mariposas se posan…

La autorrealización no es un estado final al cual hay que llegar, tampoco ha de entenderse como un objetivo a alcanzar. Realizarse a sí mismo es un proceso continuo en el cual vamos desplegando gradualmente nuestros dones y talentos y volviéndonos cada vez más lúcidos y conscientes. Cuando vivimos la vida desde la autenticidad y sintonizados con la esencia que yace tras la personalidad, no tendremos que buscar más la felicidad afuera porque la dicha interna todo lo abarca y lo contiene.

Por último, ¿Qué características poseen aquellas personas que se sienten a gusto y realizadas?

  • Espontaneidad: se comportan de manera simple y natural, prescinden de disfraces y máscaras sociales. Están contentos con cómo son y no temen mostrarse tal cuál son.
  • Soledad fértil: disfrutan de su soledad porque saben “contar con ellos mismos”, se tienen a sí mismos y por lo tanto no se sienten solos cuando están sin gente a su alrededor.
  • Son conscientes de la finitud del tiempo y de sus energías, no gastan vanamente sus recursos, los invierten en lo que previamente han definido como lo importante.
  • Autonomía: como primera opción recurren a sí mismos cada vez que necesitan resolver una situación o satisfacer una necesidad. Confían en sus criterios y se responsabilizan.
  • Sentido de asombro y admiración: su curiosidad y conexión con la vida está a flor de piel, no están anestesiados por preocupaciones o atosigados de ansiedades. Saben estar donde están y por lo tanto están disponibles para apreciar.
  • Humildad y respeto: ven a los demás como se ven a sí mismos, saben del potencial que anida en el interior de todo ser. Incluso aprecian en otros lo que la persona misma no reconoce de sí. Al haber trabajado lo suficiente sobre sí, no se siente “especial”, puesto que todos tenemos el mismo potencial.
  • Ética y valores: se orientan por valores esenciales que trascienden la moral. Sus valores se apoyan en un estado de consciencia que ve más allá de las convenciones y las normas. Su realización personal no es egoísta, es vivida como un aporte a ese Todo que le da la vida. Vive su realización como una contribución a hacer de este mundo, un mundo mejor.
  • Creatividad: son capaces de generar ideas originales para abordar situaciones o problemas. Su buen ánimo les permite ver posibilidades donde otros quizás no las ven. 

Sentirnos a gusto y realizados con nuestra vida requiere de un profundo trabajo personal. Quienes lo consiguen experimentan no solo contento sino también una profunda paz. De la misma forma que quienes no, sienten ansiedad, tensión e incluso un miedo mayor a la muerte porque sienten que todavía no han vivido lo suficiente.

Cuando la persona se autorrealiza ya no se apega a la vida, se entrega y fluye con naturalidad porque comprende que todo tiene una razón de ser… La autorrealización es un gran antídoto para la depresión y el sin sentido. Alinear nuestro cuerpo, nuestra mente y espíritu a ese propósito es el acto más heroico que estamos llamamos a hacer en esta vida.

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