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Aprender a cuidar de uno mismo

Por Corina Valdano

· querernos,Autocuidado,consciencia

Hoy me gustaría hablarles de algo que en apariencia resulta obvio pero que sin embargo desatendemos con frecuencia o confundimos con sustitutos. S trata del “autocuidado consciente de sí”. Vivimos en un contexto que invita al consumo, la diversión y la dispersión. Creemos que nos dedicamos a nosotros mismos cuando nos compramos objetos que ansiamos, nos damos gustos postergados o adquirimos el celular de última generación…Este tipo de conducta no busca nuestro beneficio y realización, más bien es una dinámica de mercado que responde a intereses a los que servimos ciegamente. No estoy en contra de la vida de placer, no si es solo un condimento a algo mucho más esencial y sustancial.

El “cuidado consciente de si” no responde a las reglas del mercado, tampoco pretende oponerse. La paradoja es que vivimos en una sociedad “egocéntrica” en la que a cada instante nos dejamos de lado. Así es…suena extraño. Resulta que cada vez que nos orientamos hacia la búsqueda de satisfacciones externas, nos alejamos más y más del despliegue de nuestra verdadera Esencia.

El autocuidado lúcido a veces debe resignar las ganas, postergar lo inmediato y trascender las seducciones del mercado para “hacer pie” en una zona de sí que pueda observar desde una distancia óptima y discernir lo aparente de lo sustancial. El Vedanta, una escuela de filosofía dentro del hinduismo, nos ofrece un término que opera como un recurso fundamental en el arte de ir lúcido y despierto por la vida: “Viveka”: “la capacidad de distinguir entre lo Real y lo ilusorio”. Correr tras lo aparente, lo ficticio y lo superficial nos frustra cada vez que es alcanzado. Y cuando la des-ilusión no es suficiente para quitarnos el velo de la ignorancia creemos que en realidad necesitamos más para sentirnos mejor cuando en verdad no se trata de duplicar la apuesta sino de dejar de apostar en promesas de felicidad inconsistentes.

 

“Podemos adornarnos por fuera y vaciarnos por dentro. Podemos llenarnos la panza y tener hambre de afecto. Podemos taparnos de objetos y ser pobres de anhelos”.

 

Cuidar de sí es saber distinguir que lo que brilla no siempre es lo más luminoso. Identi/ficarnos con las apariencias es “fijar/identidad” en lo transitorio y circunstancial. Si así sucede, “Soy” lo que tengo y “Soy” lo que me acontece. Esta perversa ecuación hace que nuestro valor sea prefigurado desde afuera.

El desafío de la época es “darse cuenta” y no comprarnos un buzón, sería algo así como dejar de ir tras un Pokemon. Cuidar de sí es escuchar la voz del silencio e interrogarnos a nosotros mismos, sosteniendo la tensión de la verdad que a veces incomoda:

¿Qué busco llenar con compulsiones?

¿Qué busco olvidar con evasiones?

¿Qué busco evadir con anestésicos?

 

Nos cuidamos cada vez que nos interrogamos… ¿Qué dirección quiero darle a mi vida? ¿Mis decisiones y acciones son coherentes con los fines que persigo?

La pregunta será… ¿De qué nos cuidamos? De caer anestesiados en la masificación, de perdernos el privilegio humano de la libre elección. “Elegir” proviene del verbo “legere” (leer). La calidad de nuestras elecciones dependerá de nuestra capacidad para “leer” la realidad. Observar con criterio, discernir con lucidez, pausar la velocidad enajenante de la vida cotidiana nos preserva de caer en la trampa de los automatismos y en la falacia del sinsentido.

“Aquel que mira afuera, sueña. Quien mira en su interior, despierta”.

Carl G. Jung.

Cuidar de sí es asumir la propia vida, velar por nuestros sueños y servir a nuestros propósitos más íntimos. Un dialogo abierto y sincero con nuestra interioridad es la brújula que nos orienta para no perdernos en la inmensidad de estímulos vacíos y carentes de identidad. No hay descuido más temido que el abandono del Sí Mismo. Cuídate de caer dormido, de olvidarte de tus dones, de subestimar lo importante.

 

“Regálate lo que no se compra, prémiate con lo que no se agota, inicia lo que nunca concluye: tu propia superación”.

Psicóloga Corina Valdano.

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