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"Voluntad"...Bendito tesoro

Por Corina Valdano

· Voluntad,Hábitos,Motivación

En tiempos de inmediatez, de facilismos y del auge del hedonismo…es preciso retomar un valor que no tiene buena prensa, pero conlleva grandes satisfacciones cuando es ejercida a consciencia: “la voluntad”.

La voluntad es la capacidad que tenemos como seres humanos de sostener una acción desde la decisión a pesar de las contrariedades diarias, los contratiempos personales y los cambios en nuestros estados emocionales.

Cuando somos niños, todo lo que queremos ya. No toleramos la espera. Ante la más mínima necesidad, ansiamos su satisfacción inmediata. Sentimos hambre, queremos comer. Estamos aburridos, queremos entretenernos. Deseamos algo, queremos comprarlo.

Nuestros cuidadores son los que van respondiendo como pueden a estas demandas. La manera en que lo hagan, en gran parte condicionará cómo el niño, podrá ejercer la voluntad en la vida adulta:

  • Habrá padres que, ante el mínimo suspiro, proveerán y complacerán. Estos niños de grandes buscarán satisfacciones inmediatas y abandonarán sus objetivos ante la más mínima frustración o ante el menor esfuerzo.
  • Habrá otros padres que ignorarán y subestimarán las necesidades del niño. Serán de grandes, jóvenes que ni siquiera se propondrán objetivos porque darán por sentado que nos los alcanzarán.
  • En el medio, aquellos padres que satisfacen equilibradamente las demandas del niño. Que enseñan la importancia de la espera, la dedicación, el esfuerzo y la constancia. Y no solo enseñan, también lo ejercen en sus vidas y son coherentes con lo que intentan transmitir. De esta crianza, crecerán niños con la capacidad de sostener su acción a pesar de la frustración y de la mediata satisfacción.

Podemos contribuir mucho como padres a desarrollar la virtud de la voluntad en nuestros hijos. Serán afortunados los niños que han sido alentados a recorrer este camino.

¿Y qué sucede con quienes no han sido entrenados en esta práctica?

Defiendo la idea de que “la infancia no es destino” y como adultos podemos criar nuestras partes menos crecidas y completar lo faltante para enriquecer nuestra personalidad.

La voluntad es un musculo que debe ejercitarse en el gimnasio de la vida. Se fortalece y crece en aquellas personas que ejercen la titánica tarea de sostener sus objetivos a pesar del cansancio, la pereza, la frustración y el error.

Las personas que cultivan la voluntad logran vislumbrar las consecuencias positivas de su esfuerzo. Poseen una cualidad fundamental: saben “auto-motivarse”.

Estar motivados es: “tener un motivo para la acción”. Este motivo puede velarse de a momentos y dependerá de cada uno “recordarse” el para qué de un determinado esfuerzo, de una esmerada dedicación. El ser consciente del PARA QUÉ sostiene y alimenta el QUÉ.

Renunciar al placer inmediato, es apostar a una a satisfacción futura. De esta manera…

  • Podemos no tener ganas de estudiar, pero sí querer recibirnos.
  • Podemos no tener ganas de hacer gimnasia, pero sí querer sentirnos vitales y saludables.
  • Podemos tener ganas de seguir durmiendo, pero querer llegar a tiempo con nuestras entregas.
  • Podemos sentirnos atraídos por otra persona, pero querer ser fiel y cuidar nuestra familia.

Si además de “pasarla bien”, buscamos “hacernos bien”, nos iremos construyendo con voluntad una vida que verdaderamente nos agrade y de la cual nos sintamos orgullosos. Una cotidianeidad en donde los resultados conseguidos tengan el sabor del triunfo y la superación personal. Una existencia en la que el crecimiento no esté medido por la edad sino por la expansión de los propios talentos. Y vale aclarar que…un talento generalmente no es fruto de una inspiración sino de una acción trabajada, enriquecida, sostenida y honrada.

Conozco más personas felices y valiosas porque se han realizado a sí mismas, que porque se la han pasado bien todo el tiempo. Del mismo modo, más personas frustradas porque han abandonado sus metas que porque se han quedado con las “ganas de” (salir, dormir, ir, venir).

Con el paso de los años, todos torcemos la mirada hacia atrás…Si la cosecha es buena es porque hemos sabido cultivar los valores del esfuerzo, la perseverancia, la conciencia y la voluntad. Cualidades todas que se conquistan a diario y se perfeccionan con la práctica.

Recomendaciones para volverte diestro en la práctica de la voluntad:

 

Establece prioridades: define y ordena lo que para vos es importante. Tenemos un tiempo finito para gestionarlo de acuerdo a las metas que tenemos en la vida. Si no tienes metas ¡te has salteado un paso! Primero reflexiona acerca de tus motivaciones en la vida. Todos podemos construir propósitos personales si estos no nos resultan claros de entrada.

 

Genera hábitos: establece rutinas que supongan decisiones pre-establecidas acerca de cómo organizarás cada día. Te evita el conflicto de tener que elegir todos los días entre una u otras opciones. La decisión ya está tomada a partir de la palabra que te diste a vos mismo. No hay de qué dudar (dijiste que harías esto, así lo harás. No dejes lugar a dudas o re-negociaciones tramposas).

 

Adquiere conocimientos: abre tu mente, oxigena tu cerebro con nuevas ideas, descubre nuevas maneras de hacer cada vez mejor lo que es importante para vos.

 

Haz algo con esos conocimientos: lleva a la práctica lo que vas incorporando. Lo único que genera cambios en la vida real son las acciones. Las teorías, ideas e intenciones son los nutrientes de los resultados que puedes conseguir.

La voluntad es una cualidad que no se promueve en los tiempos que corren. Sin embargo, esta es la virtud que fortalece la confianza en uno mismo. Nos reafirmamos cada vez que nos prometemos algo y actuamos en coherencia con ese propósito. Al momento de plantearnos una meta, de inmediato debemos preguntarnos si estamos decididos a hacer los esfuerzos que se requieren para conseguir lo pretendido. Si no es así, es tiempo de buscar sueños acordes a lo que estamos dispuesto a invertir nuestro esfuerzo. Aquellas personas que admiras, no tuvieron suerte…tuvieron la voluntad de dedicarse con determinación a una vocación o meta.

No hay magia ni promesas incumplidas, hay compromiso y acción nutrida. La voluntad dirigida y sostenida crea todo aquello que a simple vista no se ve desde un comienzo, pero está debajo de la tierra fértil, de lo que hemos sembrado con perseverancia y que hemos regado a diario. ¡Surgirá el brote, confía! ¡La voluntad es en gran parte garantía de lo que quieres obtener en tu vida!

"Si a tus deseos no le siguen las acciones, serán como flores sin tallo. Desea fuerte, pero, sobre todo, echa raíces y riega…"

Psicóloga Corina Valdano.

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